TENTADO
Intensas mañanas de un despertar a la vida,
hicieron de este ser, un alegre mozuelo,
presto a la furtiva caricia, entre tantas,
de aquella escuela que la vida entrega.
Estaba comprometido contigo en cuerpo y alma,
no quería saber de nadie, que no fueras tu.
La situación se presentó, de forma casual,
fue tan discreto el desliz, que no miraste nada más.
Ella, ingenua, sencilla, amorosa, ! si era tu imagen !
con diferente rostro, con un corazón partido por el engaño.
Nos perdimos en la noche fugando sin freno.
Al siguiente día te miré con ojos del alma,
me diste una caricia tan dulce, que no pude aceptar.
Tenía un puñal clavado en el pecho, sabiendo que eras
la mujer a quien estaba engañando, te confesé mi error,
te pedí perdón, tú, no hiciste ningún comentario.
Tu silencio estrujaba mi corazón haciéndolo sangrar,
mi mente tronaba presagiando una despedida.
Pasaron tres días, cuando sentí una palmada en mi hombro,
eras tú, radiante, hermosa, con esos ojos de mirada ingenua,
con ése mohín de diosa encantadora, la sonrosada tez de tu
terso rostro, me hacía creer en una aparición, ! Dios mío !
tomaste mi mano, dándome la señal de perdón, qué reacción.
Te abracé, apretando todo mi ser. Hice esfuerzos para no llorar, lloré por dentro.
Volviste, mi muñeca de amor, mí esperanza de vivir,
mí canción de juventud. Ahora, mí esposa, madre de mis hijos, ! Casi te pierdo !