TENTADO

Intensas mañanas de un despertar a la vida,

hicieron de este ser, un alegre mozuelo,

presto a la furtiva caricia, entre tantas,

de aquella escuela que la vida entrega.


Estaba comprometido contigo en cuerpo y alma,

no quería saber de nadie, que no fueras tu.

La situación se presentó, de forma casual,

fue tan discreto el desliz, que no miraste nada más.


Ella, ingenua, sencilla, amorosa, ! si era tu imagen !

con diferente rostro, con un corazón partido por el engaño.

Nos perdimos en la noche fugando sin freno.

 

Al siguiente día te miré con ojos del alma,

me diste una caricia tan dulce, que no pude aceptar.

Tenía un puñal clavado en el pecho, sabiendo que eras

la mujer a quien estaba engañando, te confesé mi error,

te pedí perdón, tú, no hiciste ningún comentario.

Tu silencio estrujaba mi corazón haciéndolo sangrar,

mi mente tronaba presagiando una despedida.

 

Pasaron tres días, cuando sentí una palmada en mi hombro,

eras tú, radiante, hermosa, con esos ojos de mirada ingenua,

con ése mohín de diosa encantadora, la sonrosada tez de tu

terso rostro, me hacía creer en una aparición, ! Dios mío !

tomaste mi mano, dándome la señal de perdón, qué reacción.

Te abracé, apretando todo mi ser. Hice esfuerzos para no llorar, lloré por dentro.

Volviste, mi muñeca de amor, mí esperanza de vivir,

mí canción de juventud. Ahora, mí esposa, madre de mis hijos, ! Casi te pierdo !

      

CORAZÓN DE ORO

Habíamos acordado vernos a las seis de la tarde, colgué el teléfono y pensé descansar un rato. Desperté a tiempo, para encender la computadora y conectarnos. Previos ajustes, comencé a visualizar nítidamente tu imagen. Bella como siempre, fresca, alegre. Espontáneamente arrojaste un beso a la pantalla, lo hiciste con tanta dulzura, que abrí los ojos sorprendido, sentí tu calor.

Me hablabas, no escuchaba, quedé clavado en tus ojos.  

¡ Chachita ! razón de mi vida. Me has convertido en un hombre pleno de amor, habiendo logrado vencer la bestia que había en mí. Es tu delicadeza y sencillez, tu humildad y tu hermoso corazón de oro,  lo que origina que viva testimoniando este cambio. Ayer te he vuelto a ver. Ayer, floreció el huerto de sentimiento, de ilusión y eterno agradecimiento. He llorado como un niño, al perder tu imagen. Mi humanidad se desborda.  No puedo controlar mí alegría de saber amar, de comprender, que sin amor, no habría vivido hasta hoy.

 

Duermo entre paños nacarados de mis sueños. Tengo a la luna con su claro soñar, y su oculto misterio. ¿ Quién me llama ? cuando mis ojos no precisan si es la luna o el sol lo que cierra mi corazón. Estas y te veo. Eres como la luna, quieta, embrujadora, revelándome un sentimiento profundo de amor. Eres como una poesía aullando versos de pasión.

              

Pasan los días como pañuelos haciendo adiós. Vivo esperando el día para partir y estar a tu lado. Soy la sombra que te acompaña, y que no deja de seguirte. Vuelves la mirada hacia atrás, buscando ver mis ojos, para que los tuyos, puedan anidar como un ibis en el nilo. Reposa tu mirada en el charco de mi pupila, como una seña de aquel manantial que la vida me entrega, cada vez que pienso en ti. Para no seguir sufriendo una lejanía tan cruel, he decidido partir, no espero más.

      

EL OTRO BORRACHO

Sobrio, piso la entrada al bar,
me siento en el mismo lugar, 
pido, una cerveza,

hablo con aquel, que unido al licor,
nos une la misma razón, buscar la sinrazón,
discutiendo un trabajo que no se  realizó.

Abro la botella, sin tener nada en la cuenta,
beberemos, todo lo que hay,
total, nadie nos espera.

Mi vaso vacío, sólo, sólo, he bebido, 
pegado a la botella, he despertado.

Siento la mirada piadosa del oriental,
murmurando palabras de pesar,
ofendido, pido una copa más,

 

la última de esta trama, que embriagó al escritor.


 

DESPERTAR

La vida se me escapa entre sueños,

tengo agitado el corazón, sudando gotas de dolor.

 

Mi alma se ahoga en el silencio de la noche, 

tratando de dormir para encontrar consuelo.

 

Tengo caídas del alma en un torbellino de preguntas,

cuando los cristos me anuncian un cielo de esperanza.

 

Hay un charco de vida que se empoza en mi ser,

como seña de un génesis al ver la luz.

 

Divino es saber, que la vida depende de un soplo,

eso, lo pude comprobar, al despertar.

MAÑANA

Mañana al abrir los ojos,

recibirán vida, disfruten,

las cálidas ondas solares,

los frescos aires de la mañana.

 

Trina el ave canora,

notas de un amanecer,

el parejo cantar del río,

arrullando la soledad,

en parajes de un Edén.

 

Mañana, no sé,

hoy les escribo,

y si mañana lees,

contesta, estoy vivo.